"Hay que reconciliarse con la idea de que no amamos a nadie por sus cualidades o sus defectos, por su belleza, por ejemplo, y, por más extraño que parezca, ni siquiera por su fealdad, su joroba o su pobreza; simplemente lo amamos porque en el mundo rige una voluntad en tal sentido, una voluntad cuyo contenido exacto somos incapaces de decubrir, una voluntad que quiere hacerse valer de manera espontánea, para que el mundo pueda renovarse en su espiral eterna; una voluntad que toca las almas y los corazones con una fuerza terrible y según un criterio incomprensible, que hace funcionar las glándulas y que nubla hasta las mentes más brillantes."
Sándor Márai - La amante de Bolzano
- Lokeyo Digo - 14/02/2006 16:22
Ya veo, querido primo Ytuke, que la gente parece entender mejor el mensaje de El Corte Inglés que algo verdaderamente romántico y pasional como lo que té has puesto. No te quejes, que ya te advertí que a veces nadie te daría respuesta.
No obstante, ahí va mi ánimo para que sigas disfrutando con tus cosas. Sabes que la mentalidad occidental es a veces muy cruel.
Un abrazo
Lokeyo Digo
- Lokeel Dice - 14/02/2006 16:50
La respuesta la tienes en las reflexiones que hacemos en silencio, al leer lo que quiso expresar el autor de esas bonitas palabras, si sientes algo expresalo sin miedos.
Otro abrazo
Lokeel Dice
- Luis - 15/02/2006 15:17
De acuerdo completamente con el autor que, si no he entendido mal, viene a decir que el amor no es mas que una forma que tiene la naturaleza para que nos sintamos compelidos a reproducirnos, con una razon u otra, pero reproducirnos, quizas por eso el enamorramiento suele durar tan poco y el amor solo el tiempo necesario para que cumplamos esa mision, la de reproducirnos.
En fin se admiten ideas e interpretaciones, sean cuales sean.
- Aquilino - 15/02/2006 16:07
Es una interpretación en efecto, con bastante sentido, aunque no la comparta (no la interpretación, sino la explicación del enamoramiento. Me quedo más con la frase "una voluntad cuyo contenido exacto somos incapaces de decubrir", en la que veo la voluntad incontrolable de buscar lo singular que cada persona encuentra en otra. Aquello que es en principio insondable en el otro, es lo que nos impele a indagar en su búsqueda. La pregunta es qué pasa cuando esa búsqueda se dá por concluida, cuando lo singular deja de serlo. ¿Iniciamos otra búsqueda? ¿Búscamos en el mismo pozo, pero en otra dirección? ¿Renunciamos a buscar?
Porque lo cursioso de la frase, es que, de forma un tanto paradójica, esta puesta en la boca de un personaje como Giacomo Casanova...
- Milan - 16/02/2006 09:32
A lo mejor, cuando se extingue la convulsión hormonal del enamoramiento, cuando la pasión sexual ya no es motor para seguir compartiendo la vida... en ese momento debería tener la pareja otros motivos para mantener una curiosidad mutua. La curiosidad implica no conocer lo que hay detrás, implica inevitablemente incertidumbre y sorpresa ("una voluntad cuyo contenido exacto somos incapaces de decubrir") Pero, claro, seguramente encontrar en el compañero/a el hilo de la madeja de la curiosidad, en el momento oportuno, es una cuestión de suerte...
- Aquilino - 16/02/2006 13:03
..y de voluntad tal vez, además de suerte. La voluntad de descubrir qué nos queda por descubrir, que no deja de ser la voluntad de querer compartir un futuro...por ejemplo. Un futuro al que posiblemente no haya que poner plazos largos; un futuro que puede ser simplemente mañana y que se renueva de manera constante... con un poquito de suerte y otro poquito de voluntad.

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